Sobre Mi
Bienvenid@, mi nombre es Valeska, y me alegra que hayas llegado hasta mi página.

Raíces y refugio
Nací y crecí en Ibiza, una isla conocida por su magnetismo y energía única.
Desde niña siempre estuve muy conectada con la naturaleza. En ella encontraba mi refugio. Los bosques, las montañas y el mar me enseñaron que todo tiene un ritmo, un equilibrio, y un tiempo, y me brindaron una sensibilidad que muchos años después sería una pieza esencial de mi trabajo
Siempre tuve un gran interés en la mente humana.
Las dificultades que enfrenté en mi infancia junto con los conflictos familiares despertaron en mí desde muy temprano la necesidad de comprender el sufrimiento y la resiliencia.
Todo ello marcaba ya sin yo saberlo las bases de mi camino en el mundo de la terapia.

Los inicios- el cuerpo como puerta
A los 13 años mi cuerpo manifestó sintomas que cambiarían el rumbo de mi vida. Un edema crónico en el pie derecho me llevó a buscar varias terapias alternativas, y a adentrarme en mi primera formación de masaje después de años de frustración con la medicina convencional sin obtener resultados ni diagnóstico.
Esta primera formación , que al principio fue por pura autosanación, fue mi primer contacto real con el poder sanador del tacto, y con la posibilidad de que el cuerpo, cuando es escuchado, puede transformarse.
Impulsada por esta experiencia, y mis ganas de viajar y conocer el mundo, a los 18 la vida me llevó a India, donde descubrí el Ayurveda.
Su filosofía me cautivó desde el primer instante, porque unía todo aquello que me interesaba: el cuerpo, la psicología, las plantas medicinales, los hábitos de vida y la espiritualidad.
El Ayurveda reflejaba algo que yo ya intuía: el lenguaje del cuerpo, su individualidad, la unión entre cuerpo, mente, emoción y naturaleza, y esa pulsación energética que nos habita.
Allí entendí mi constitución, mi desequilibrio y, por primera vez, pude controlar el edema que había marcado tantos años de mi vida. Ese viaje fue un antes y un después. Ahí se abrió una puerta y se confirmó, con mucha claridad, que ese era mi camino.

El camino y la integración
Durante los años siguientes viví en un ciclo de trabajo estacional en Ibiza y largos viajes por el mundo —Colombia, Brasil, Perú, México, el Amazonas, Tailandia, Marruecos..—. Cada viaje me nutría de medicinas ancestrales, culturas profundas y nuevas miradas sobre el cuerpo, la salud y la vida.
En paralelo a los viajes, seguí ampliando mis formaciones. Profundicé en diferentes técnicas de masaje y me adentré en la parte emocional y cognitiva a través de una formación en coaching y desarrollo personal, así como en hipnosis. Me especialicé en Panchakarma, asistiendo en múltiples procesos hasta llegar a guiar los míos propios.
Durante esos años trabajé también en algunos de los hoteles de lujo más reconocidos de Ibiza. Aprendí mucho en los spas, pero desde el principio sentía que ese no era mi lugar. Me faltaba profundidad, autenticidad y un enfoque verdaderamente orientado a la sanación.
Mi curiosidad por el cuerpo me llevó entonces a estudiar osteopatía, una formación que me abrió a una comprensión más profunda de la anatomía, la fisiología y del cuerpo como un sistema vivo e interconectado.
Cuando integré Ayurveda y osteopatía, entendí que había encontrado un puente entre la sabiduría antigua y el conocimiento moderno.

Mi forma de acompañar
Hoy tengo mi propia consulta en Ibiza, donde facilito Panchakarmas y sesiones individuales. Mi última formación en terapia corporal integrativa ha ampliado aún más mi capacidad para acompañar emociones, memoria corporal y procesos de transformación profunda. Continúo formándome constantemente en terapia, somática y medicina ancestral, porque creo que un terapeuta nunca deja de aprender, de escuchar ni de profundizar.
Mi enfoque es intuitivo, sensible y técnico a la vez; profundo, pero siempre respetuoso.
Creo en las capacidades auto sanadoras del cuerpo y me veo como un canal de presencia, escucha y acompañamiento. En cada sesión pongo mi amor, mi intuición, mis años de estudio y mi experiencia vital. Creo en el cuerpo como un mapa de memoria y sabiduría, y en la energía que sostiene cada proceso.
Para mí, este trabajo no es una profesión: es un camino de vida. Cada persona que acompaño me recuerda la belleza y la fuerza que existen en el cuerpo humano, y esa magia inexplicable que sentimos cuando algo profundo se ordena dentro de nosotros.
Acompañarte es un honor para mí.
Gracias por estar aquí y por abrirte a este encuentro. Será un placer caminar contigo en tu proceso.



